Empiezas a recibir mensajes de desconocidos con propuestas sexuales. O alguien te avisa de que ha visto tu foto en una web de contactos o de escorts. Descubres un perfil con tus fotos, a veces con tu nombre real, tu ciudad y tu teléfono. No lo has creado tú. Detrás suele haber una expareja, un conocido resentido o alguien que quiere hacerte daño.
Es una de las formas de acoso más humillantes y, por suerte, también una de las que la ley trata con más claridad.
Es un delito
Desde la reforma introducida por la Ley Orgánica 10/2022, el artículo 172 ter del Código Penal castiga expresamente a quien, sin consentimiento, utilice la imagen de una persona para realizar anuncios o abrir perfiles falsos en redes sociales, páginas de contacto o cualquier medio de difusión pública, causándole una situación de acoso, hostigamiento o humillación.
Según el caso, también pueden concurrir otros delitos, como el de revelación de secretos si se usan fotos íntimas (artículo 197) o el de injurias. Y en el plano civil, es una intromisión clara en tu honor, tu intimidad y tu propia imagen según la Ley Orgánica 1/1982.
Lo primero: no borres nada y guarda pruebas
Por difícil que sea, antes de pedir la retirada haz lo siguiente:
- Capturas completas del perfil, con la URL visible y la fecha.
- Capturas de los mensajes y las llamadas que estés recibiendo.
- Si el perfil tiene un número de teléfono o un correo que no es tuyo, anótalo: puede llevar al autor.
- Si sospechas de alguien, apunta por qué, con fechas y hechos concretos.
Si vas a denunciar, una certificación técnica de esas pruebas por un perito informático evita que luego se discuta si las capturas son auténticas.
Cómo conseguir que lo retiren
1. Escribe a la web
Muchas webs de contactos tienen un formulario o un correo de denuncia. Indica que eres la persona de las fotos, que no has creado ese perfil y que no has dado tu consentimiento. Pide la retirada inmediata y el bloqueo de tus fotos para nuevos anuncios. Algunas webs piden verificar tu identidad: puedes enviar un documento con los datos que no sean necesarios tapados.
2. Ejerce tus derechos de protección de datos
Si la web está en la Unión Europea o se dirige a usuarios españoles, está sometida al RGPD. Una solicitud de supresión (artículo 17) bien fundamentada, recordando que tu imagen y tus datos se tratan sin ninguna base legal, suele ser efectiva.
3. Pide a Google que lo oculte
Aunque la web no responda, puedes pedir a Google que retire los resultados en los que aparece el perfil al buscar tu nombre. Google tiene vías específicas para retirar imágenes explícitas o íntimas publicadas sin consentimiento y resultados que exponen tus datos de contacto con intención de acosar.
El canal prioritario de la AEPD
Si el perfil incluye contenido sexual con tu imagen difundido sin tu consentimiento, puedes acudir al canal prioritario de la Agencia Española de Protección de Datos, que permite pedir la retirada urgente. Explicamos cómo funciona en el canal prioritario de la AEPD.
4. Denuncia
Presenta denuncia en la Policía Nacional, la Guardia Civil o la policía autonómica, con todas las pruebas. La denuncia permite que el juez pida a la web los datos de quien creó el perfil (direcciones IP, correos, pagos) y ordene la retirada. Si el perfil está en una web extranjera, la vía judicial suele ser la única que obliga a identificar al autor.
Si la web está fuera de Europa
Muchas webs de este tipo se alojan en países con poca colaboración. No es motivo para rendirse: aunque la web tarde en responder, la desindexación en buscadores reduce mucho la visibilidad, y se puede actuar sobre el proveedor de alojamiento o el registrador del dominio. Lo explicamos en eliminar contenido de webs extranjeras.
No estás solo
Quien sufre esto suele sentir vergüenza y retrasa la reacción. Cada día cuenta, porque el perfil se copia en otras webs. Lo tratamos con total confidencialidad y prioridad en eliminar imágenes íntimas y, si hay que ir a juicio, con acciones legales. Puedes contarnos tu caso en el diagnóstico gratis: te diremos con honestidad qué se puede hacer.



