Una captura de pantalla no es una prueba
Cualquiera puede editar una captura en un minuto, y la otra parte lo sabe. Por eso, cuando un caso de suplantación, acoso o difamación llega al juzgado, las capturas sueltas se impugnan con facilidad. Y si mientras tanto el contenido se borra, la prueba desaparece con él.
Como perito judicial informático, certifico el contenido tal y como está publicado, con un procedimiento técnico que permite demostrar después que no se ha alterado.
Qué certificamos
- Perfiles y publicaciones en Instagram, TikTok, Facebook, X, YouTube o LinkedIn.
- Conversaciones de WhatsApp, Telegram, correo electrónico o mensajes directos.
- Páginas web, foros y comentarios, con su dirección y su contenido completo.
- Vídeos y audios publicados en internet.
- Reseñas y opiniones cuando forman parte de un ataque o una campaña.
Cómo lo hacemos
- Adquisición forense del contenido: se descarga y se documenta con herramientas que registran cómo y cuándo se obtuvo.
- Huella digital (hash) de cada archivo, que cambia si se modifica un solo carácter.
- Sello de tiempo que acredita la fecha y la hora de la certificación.
- Cadena de custodia documentada desde la obtención hasta la entrega.
- Informe pericial firmado, explicado de forma que lo entienda un juez, y ratificación en el juzgado si se solicita.
Cuándo te sirve
Suplantación de identidad, perfiles falsos, ciberacoso, amenazas, extorsión, difamación, filtraciones de información o conflictos con exempleados y exsocios. Y siempre antes de pedir la retirada: si eliminamos el contenido sin certificarlo, pierdes la prueba.
Primero la prueba, después la retirada
Lo habitual es combinar los dos trabajos: certificamos el contenido para que puedas denunciar y, a continuación, pedimos su retirada en la plataforma. Así no tienes que elegir entre quitarlo cuanto antes y poder defenderte.