Dejaste de trabajar en una empresa hace dos años y tu foto sigue en la página de «Nuestro equipo». Te apuntaste a un gimnasio, te sacaron fotos en una clase y ahora apareces en su publicidad. Hiciste un curso en una academia y tu cara ilustra sus anuncios en Instagram. Son situaciones muy comunes y la ley está claramente de tu lado.
Tu imagen es un dato personal
Tu fotografía, si te identifica, es un dato personal según el RGPD. Además, la Ley Orgánica 1/1982, de protección del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, considera intromisión ilegítima utilizar la imagen de una persona con fines publicitarios o comerciales sin su consentimiento (artículo 7).
Eso significa que una empresa, una academia o un gimnasio necesitan tu consentimiento para usar tu foto en su web, sus redes o su publicidad. Y ese consentimiento tiene dos características importantes:
- Debe ser claro y específico. No vale una cláusula genérica escondida en un contrato de inscripción.
- Es revocable en cualquier momento. Lo dice el artículo 7.3 del RGPD y también el artículo 2.3 de la Ley Orgánica 1/1982.
Los casos más frecuentes
Antigua empresa
Al terminar la relación laboral, la empresa ya no tiene motivo para presentarte como parte de su equipo. Seguir haciéndolo puede inducir a error a clientes y perjudicarte si trabajas en la competencia. Aunque firmaras una autorización al entrar, puedes retirarla.
Gimnasio, academia o centro deportivo
Las fotos en clases, competiciones o eventos suelen usarse en redes y folletos. Si no diste un consentimiento expreso para ese uso, o si lo das por retirado, deben quitarlas. Si en la foto apareces junto a menores, como en una academia infantil, la exigencia es aún mayor.
Clínicas, peluquerías y servicios de estética
El «antes y después» es muy habitual. Si eres el cliente de la foto y no autorizaste su publicación, o ya no quieres que se vea, tienes derecho a que se retire. Si la imagen revela datos de salud, entra en la categoría de datos especialmente protegidos.
Cómo pedir que la retiren
- Localiza todas las publicaciones. Web, redes sociales, Google Business Profile, folletos digitales. Anota las URL y haz capturas.
- Escribe al responsable. Envía un correo o una carta, preferiblemente a la dirección de privacidad que figure en su web, pidiendo la retirada de tu imagen y la revocación de cualquier consentimiento que hubieras dado. Cita el artículo 17 del RGPD y la Ley Orgánica 1/1982.
- Pide confirmación por escrito y fija un plazo razonable. Legalmente tienen un mes para responder a una solicitud de supresión.
- Comprueba que se ha retirado de todos los sitios, también de Google Imágenes, donde la foto puede seguir apareciendo un tiempo.
Un tono amable suele bastar
En la mayoría de los casos no hay mala fe: nadie se acordó de actualizar la web. Una petición clara y educada, con la referencia legal, consigue la retirada en pocos días. Reserva el tono formal para cuando no responden.
Si no te hacen caso
Si pasa el mes sin respuesta o se niegan, puedes:
- Presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, aportando tu solicitud y la prueba de que se envió.
- Si el uso es comercial y te causa un perjuicio, reclamar por la vía civil al amparo de la Ley Orgánica 1/1982, que permite pedir el cese de la intromisión y una indemnización.
- Pedir a Google que deje de mostrar la imagen al buscar tu nombre si sigue indexada.
Cuando la foto ya se ha difundido
Si tu imagen se ha copiado en otras webs, se usa en anuncios de terceros o aparece junto a contenido que te perjudica, ya no basta con escribir a una sola empresa. Lo explicamos en cómo borrar fotos tuyas de Google Imágenes y lo gestionamos en eliminar información personal. Si no tienes claro qué vía te conviene, el diagnóstico es gratis y sin compromiso.


