Unos días después de un fallecimiento, la familia busca el nombre de su ser querido y encuentra la esquela reproducida en webs que no conocen: portales de obituarios, agregadores de tanatorios, páginas que añaden la fecha de nacimiento, la dirección del domicilio, publicidad de floristerías o comentarios de desconocidos. En algunos casos, esos datos se usan después para intentar estafas a la familia o para saber que una vivienda ha quedado vacía.
Es una situación delicada, en un momento difícil. Conviene saber qué se puede hacer y quién puede hacerlo.
Qué protege la ley sobre las personas fallecidas
El Reglamento General de Protección de Datos no se aplica a los datos de personas fallecidas. Pero la ley española sí contempla su protección:
- El artículo 3 de la LOPDGDD permite a las personas vinculadas al fallecido por razones familiares o de hecho, y a sus herederos, dirigirse a quien trate sus datos para solicitar su acceso, rectificación o supresión. Solo no podrán hacerlo si el fallecido lo hubiera prohibido expresamente o así lo establezca una ley.
- El artículo 96 de la LOPDGDD regula el llamado testamento digital: el acceso a los contenidos del fallecido en servicios de internet y las instrucciones sobre ellos.
- La Ley Orgánica 1/1982 permite a los familiares defender el honor, la intimidad y la imagen de la persona fallecida frente a intromisiones ilegítimas.
Los datos de los vivos también cuentan
Muchas esquelas incluyen los nombres de cónyuges, hijos, nietos o hermanos. Esos datos son de personas vivas y sí están plenamente protegidos por el RGPD. Cada familiar puede ejercer por sí mismo el derecho de supresión (artículo 17) sobre sus propios datos y pedir que se retiren de la web.
Esto es especialmente relevante cuando la esquela permite deducir dónde vive alguien, que está solo o que la casa familiar está vacía.
Una esquela no es para siempre
La familia publica una esquela para comunicar un fallecimiento y el lugar de la despedida. Que una web la reproduzca durante años, la indexe en Google y la rodee de publicidad es un uso distinto, que no siempre tiene base legal.
Cómo pedir la retirada
1. Localiza todas las copias
Busca el nombre del fallecido entre comillas en Google y Bing, con y sin segundo apellido, y combinado con «esquela», «obituario» o «falleció». Anota la URL exacta de cada página.
2. Dirígete a cada web
En la política de privacidad debe figurar un contacto para ejercer derechos. En la solicitud conviene incluir:
- Tu identificación y el vínculo con la persona fallecida.
- Un certificado de defunción o documento equivalente, y si procede, la acreditación de heredero.
- La URL exacta y qué datos pides retirar: toda la página, los datos de los familiares o información añadida que no figuraba en la esquela original.
- La base legal: artículo 3 de la LOPDGDD para los datos del fallecido y artículo 17 del RGPD para los de los familiares vivos.
Tienen un mes para responder.
3. Pide a los buscadores que dejen de mostrarla
Si la web no contesta o se niega, los familiares vivos pueden pedir a Google y a Bing que dejen de mostrar la página al buscar su propio nombre. Si la página expone datos sensibles, como una dirección, Google tiene además políticas específicas sobre información personal.
4. Reclama ante la AEPD
Si no hay respuesta en plazo, se puede presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, adjuntando la solicitud y la prueba de envío.
Atención a las estafas
En los días siguientes a un fallecimiento son frecuentes las llamadas o mensajes que se hacen pasar por el tanatorio, la aseguradora o un banco para pedir pagos o datos. Desconfía de cualquier solicitud urgente de dinero y comprueba siempre por un canal oficial. Si te ocurre, guarda los mensajes y denúncialo.
Por qué conviene delegarlo
En pleno duelo, perseguir a una decena de webs, reunir certificados, redactar solicitudes y hacer seguimiento es una carga que muchas familias no pueden o no quieren asumir. Además, algunos de estos portales no responden o están alojados fuera de España, y hay que saber cómo actuar en cada caso.
Lo hacemos con discreción y respeto en contenido de personas fallecidas. Si son los datos de los familiares los que aparecen en otras webs, en eliminar información personal.


