Tienes mensajes de WhatsApp que demuestran un acoso, una publicación que te difama, un correo que prueba un incumplimiento o un perfil que te suplanta. Lo has guardado todo en capturas. Pero cuando el asunto llega a un juzgado, la otra parte dice que las capturas están manipuladas. Ahí es donde entra el informe pericial informático.
Qué es exactamente
Es un documento elaborado por un perito, experto en informática, que analiza evidencias digitales con un método técnico y explica sus conclusiones a un juez que no tiene por qué ser experto. Puede servir para:
- Acreditar que una conversación, un correo o una publicación existen y no han sido alterados.
- Determinar quién está detrás de un perfil, una cuenta o un envío, cuando es técnicamente posible.
- Reconstruir qué ocurrió en un dispositivo o un sistema.
- Analizar si un audio, una imagen o un vídeo han sido manipulados o generados con inteligencia artificial.
- Rebatir un informe técnico aportado por la otra parte.
Qué valor tiene en un juicio
En España, la prueba pericial está regulada en la Ley de Enjuiciamiento Civil (artículos 335 a 352) y en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. El juez la valora según las reglas de la sana crítica (artículo 348 de la LEC): no está obligado a aceptarla, pero un informe riguroso, claro y bien defendido tiene mucho peso.
La clave está en la impugnación. El Tribunal Supremo, en su sentencia 300/2015, de 19 de mayo, dejó claro que cuando se impugna la autenticidad de una conversación aportada en capturas, corresponde a quien la aporta demostrar que es auténtica, y que para eso lo indicado es una prueba pericial que identifique el origen, la identidad de los interlocutores y la integridad del contenido.
Dicho de otro modo: una captura puede bastar si nadie la discute, pero si se discute, sin informe pericial es muy difícil sostenerla.
Captura, notario o perito
Un notario da fe de lo que ve en una pantalla en un momento dado, pero no analiza el origen ni la integridad técnica del contenido. El perito sí. Por eso, cuando lo previsible es que la otra parte impugne, el informe pericial suele ser la opción más sólida.
Cómo se hace, paso a paso
1. Estudio del caso
El perito necesita entender qué se quiere probar y en qué procedimiento. No es lo mismo acreditar un acoso que analizar una suplantación o una filtración. De esto depende qué evidencias hay que obtener y cómo.
2. Adquisición de la evidencia
Es la fase más delicada. El perito obtiene una copia de la evidencia sin alterarla: una extracción del dispositivo, una captura forense de una web, una copia del buzón de correo. Se calcula una huella digital (hash) que permite demostrar después que nada ha cambiado. Normas como la ISO/IEC 27037 recogen las buenas prácticas para identificar, recoger, adquirir y preservar evidencias digitales.
3. Cadena de custodia
Se documenta quién ha tenido la evidencia, cuándo, dónde y qué se ha hecho con ella. Si la cadena de custodia tiene huecos, la otra parte puede atacar la prueba.
4. Análisis
Con la copia, nunca con el original, el perito analiza metadatos, registros, bases de datos de aplicaciones, cabeceras de correo o lo que corresponda. Las conclusiones deben poder repetirse por otro experto con el mismo método.
5. Redacción del dictamen
El informe describe el objeto, la metodología, las herramientas, el análisis y las conclusiones, en un lenguaje comprensible. La norma UNE 197010 establece criterios generales para la elaboración de informes periciales en tecnologías de la información.
6. Ratificación y defensa en juicio
El perito puede ser llamado a ratificar el informe y a responder a las preguntas de las partes y del juez. Un buen informe que se defiende mal pierde valor; por eso la experiencia en sala también cuenta.
Lo que hace sólido un informe
- Que se haga a tiempo. Las evidencias digitales se borran, se editan o caducan. Cuanto antes se adquieran, mejor.
- Que el método sea verificable. Herramientas reconocidas, hashes documentados, pasos reproducibles.
- Que el perito sea independiente y tenga formación acreditada en informática forense.
- Que sea claro. Un juez debe poder entenderlo sin ser técnico.
- Que se limite a lo que se puede probar, sin conclusiones que la técnica no sostiene.
Lo que no conviene hacer
- Reenviar los mensajes, editarlos o reorganizar el móvil antes de que lo vea el perito.
- Borrar la aplicación o cambiar de teléfono.
- Esperar a la víspera del juicio para encargar el informe.
- Confiar en herramientas automáticas de «certificación» sin un perito que pueda defender el resultado en sala.
Nuestro responsable es perito judicial informático, con formación en ciberseguridad, y trabaja con un despacho de abogados cuando el caso lo requiere. Te explicamos cómo trabajamos en peritaje informático.


