Tienes una conversación de WhatsApp, un perfil en redes o una página web que demuestra algo importante y quieres que tenga valor en un juicio. Te dicen que vayas al notario. Otros te hablan de un perito informático. Ambos son opciones válidas, pero no hacen lo mismo y no sirven igual en todos los casos.
Qué hace el notario
El notario puede levantar un acta en la que da fe de lo que ve. Por ejemplo, te acompaña a abrir tu móvil y deja constancia de que en ese momento, en ese dispositivo, aparece una conversación con determinado contenido. O accede a una URL y describe lo que se muestra en pantalla, incorporando impresiones o capturas al acta.
Su gran ventaja es la fe pública: lo que el notario dice que vio, se presume cierto. Es una vía conocida, que los juzgados aceptan sin problema, y suele ser rápida.
Su límite es que el notario certifica lo que aparece en pantalla, pero no analiza cómo ha llegado ahí. No examina los metadatos, no comprueba si la conversación se ha editado con una aplicación de terceros ni si la web muestra cosas distintas según quién la visite. Da fe del hecho visual, no de la autenticidad técnica.
Qué hace el perito informático
El perito informático analiza la prueba desde dentro. En un WhatsApp, por ejemplo, puede:
- Extraer la conversación del dispositivo con herramientas forenses.
- Comprobar la coherencia de la base de datos de la aplicación y los metadatos.
- Calcular huellas digitales (hash) para garantizar que lo extraído no se modifica después.
- Documentar la cadena de custodia.
- Explicar en juicio qué ha hecho y por qué sus conclusiones son fiables.
En una web o un perfil, recoge el contenido, el código, las cabeceras técnicas y otros datos que permiten identificar mejor el origen y el momento.
Su ventaja es la profundidad: no solo dice qué se ve, sino si es auténtico. Y puede defender el informe ante las preguntas de la otra parte. Su límite es que su informe no tiene fe pública: el juez lo valora junto con el resto de pruebas.
Comparativa rápida
| Aspecto | Notario | Perito informático |
|---|---|---|
| Qué certifica | Lo que se ve en pantalla | Contenido, origen e integridad |
| Valor | Fe pública | Prueba pericial valorada por el juez |
| Analiza metadatos | No | Sí |
| Defiende en juicio | No suele intervenir | Sí, ratifica y responde |
| Útil si se impugna | Limitado | Muy útil |
Cuándo conviene cada uno
El notario suele bastar si...
- Solo necesitas dejar constancia de que un contenido estaba publicado en una fecha.
- Es poco probable que la otra parte discuta la autenticidad.
- Quieres una prueba rápida de un contenido público, como una web o una publicación abierta.
El perito es más recomendable si...
- Esperas que la otra parte diga que la conversación está manipulada.
- La prueba está en un dispositivo y hay que extraerla con garantías.
- Necesitas identificar el origen de una publicación o relacionar varias cuentas.
- El caso es complejo o hay mucho en juego.
Se pueden combinar
No son excluyentes. En algunos casos tiene sentido que el notario dé fe del acto y el perito haga la extracción técnica en su presencia. Así se suman la fe pública y el análisis forense.
Errores comunes
- Esperar demasiado: el contenido se borra, la cuenta cambia de nombre o el móvil se renueva. Lo que no se preserva a tiempo, se pierde.
- Reenviar los mensajes a otro número o a un correo para «guardarlos». Al hacerlo se pierden metadatos y se complica el análisis.
- Imprimir las capturas y pensar que eso ya es una prueba sólida. Es un principio, no una garantía.
- Cambiar de móvil sin haber hecho antes una copia con garantías de las conversaciones relevantes.
Te ayudamos a decidir
No siempre hace falta un perito, y te lo diremos si es así. Javier Arenillas es perito judicial informático con máster en ciberseguridad, y cuando el caso lo requiere trabajamos con un despacho de abogados. Analizamos tu caso gratis, te recomendamos la vía que tiene sentido y te damos un presupuesto cerrado. Más información en peritaje informático.


